No ha sido suficiente todo el ultraje y el abuso del gobierno cubano contra Ariel Ruiz Urquiola y su hermana Omara. No ha sido suficiente el tratar de exterminar su vida profesional, su vida social y relegarlo a una remota zona de Pinar del Río donde vivía trabajando como campesino humildemente en una finca. No ha sido suficiente el acoso, la acusación, la condena y el encarcelamiento por decir lo que piensa, defender sus creencias, su derecho a expresarse libremente y defender el medio ambiente. Tuvieron también que impedirle salir al aire libre y trabajar en el campo como se le permite a cualquier otro preso. Tuvieron que intentar doblegar su espíritu ignorando cada prueba de entereza que ya Ariel les había dado. Ariel se declaró en huelga de hambre y sed. Y sus carceleros rabiosos de impotencia y temerosos de su ejemplo, lo devolvieron a la prisión y lo encerraron en un calabozo quién sabe si para dejarlo morir. Y ahora les pregunto ustedes. Sí, a ustedes que están leyendo est...